Este vídeo analiza los grandes cambios de la sexualidad en Francia en los últimos veinte años, a partir de los primeros resultados de la gran encuesta nacional. Contexto de la sexualidad en Francia 2023 (CSF-2023), realizado por Santé Publique France, INSERM y ANRS entre más de 31.000 personas. Pone en perspectiva dos indicadores clave: la edad de la primera relación sexual y las denuncias de violencia sexual.
El vídeo comienza destacando la envergadura y la importancia de esta encuesta, que se inscribe en una larga tradición de investigación sobre la sexualidad en Francia iniciada en 1970. Los datos presentados se refieren únicamente a la Francia metropolitana, y están destinados a informar las políticas públicas sobre salud sexual en los próximos años.
Primera lección: la edad de la primera relación sexual vuelve a aumentar. En 2023, la edad media de la primera relación sexual será de 18 años, ligeramente más tarde para las chicas (18,2) que para los chicos (17,7). Esto supone una ruptura con la tendencia observada desde los años sesenta. En aquella época, la edad de la primera relación sexual rondaba los 20 años para las mujeres y los 19 para los hombres, antes de descender rápidamente en las décadas siguientes. Durante mucho tiempo, se mantuvo estable en torno a los 17 o 17,5 años. Desde hace unos diez años, esta edad ha vuelto a aumentar progresivamente, un fenómeno que también se observa en varios países europeos y en Estados Unidos.
A continuación, el vídeo examina un indicador mucho más preocupante: violencia sexual denunciada a lo largo de la vida. Casi el 30 % de las mujeres y casi el 9 % de los hombres de entre 18 y 69 años afirman haber sufrido relaciones sexuales forzadas o intentos de mantenerlas, incluso durante la infancia. Estas cifras casi se han duplicado en veinte años en comparación con las cifras de 2006. Sin embargo, el vídeo invita a una lectura cautelosa de este aumento. No refleja necesariamente una explosión de la violencia, sino más bien un mejor conocimiento de estos fenómenos, una identificación más precisa de las situaciones de violencia y una mayor capacidad para nombrarlas y denunciarlas.
Esta hipótesis se ve reforzada por las tendencias de otro indicador: el descenso de las relaciones sexuales mantenidas únicamente para complacer a la pareja. Entre las mujeres, esta práctica ha descendido de alrededor de 51 % a mediados de la década de 2000 a menos de 44 % en la actualidad, mientras que la cifra se mantiene relativamente estable entre los hombres. En otras palabras, las mujeres son menos propensas que en el pasado a mantener relaciones sexuales consentidas sin ningún deseo real, lo que sugiere una mejora en la forma de tener en cuenta el consentimiento y la autonomía sexual.
El vídeo también pone de relieve tendencias más amplias. La actividad sexual está disminuyendo en general a todas las edades, incluidos los jóvenes. Al mismo tiempo, se ha producido un ligero aumento de la satisfacción sexualMás del 45 % de las mujeres y casi el 40 % de los hombres dicen ahora estar muy satisfechos con su vida sexual o con la falta de ella. Estos resultados son alentadores, pero también muestran que una mayoría de personas no está plenamente satisfecha.
A modo de conclusión, el vídeo subraya que estas evoluciones positivas y negativas exigen un refuerzo de las políticas de información y prevención. Mejorar la comprensión de la población sobre la sexualidad, el consentimiento y la violencia sexual requiere, entre otras cosas educación generalizada en la vida afectiva, relacional y sexual, con contenidos adaptados a cada grupo de edad. Sólo así podremos fomentar vías sexuales más respetuosas, libres y satisfactorias, reduciendo al mismo tiempo la violencia.