Portable : quelles limites pour les enfants & ados ? 2/4 – L’écran

Este segundo episodio de la serie analiza el impacto de las pantallas en el desarrollo cerebral, emocional y social de niños y adolescentes. Basándose en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, el vídeo recuerda que la exposición a las pantallas no es recomendable antes de los 2 años y debe permanecer muy limitada hasta los 5, debido a la extrema plasticidad del cerebro durante los primeros años de vida.

Antes de los 6 años, lo primero que necesitan los niños son experiencias concretas: moverse, explorar, manipular, interactuar con adultos y otros niños. El tiempo que pasan delante de una pantalla compite directamente con este aprendizaje fundamental y puede ralentizar el desarrollo motor, el lenguaje y las habilidades sociales. El uso precoz de las pantallas también puede dificultar la regulación emocional, al acostumbrar a los niños a distraerse en lugar de procesar y comprender sus emociones.

El vídeo también destaca los efectos de las pantallas en la empatía y las relaciones sociales, sobre todo cuando la interacción humana se sustituye por contenidos digitales. El sueño es otro problema importante: la luz azul y la estimulación cognitiva asociada a las pantallas alteran el inicio del sueño, su calidad y los ritmos biológicos, con consecuencias directas para la salud y el aprendizaje.

Por último, se aborda el riesgo de adicción: cuanto antes se inicie la exposición, mayor será el riesgo de comportamiento compulsivo, en detrimento de actividades esenciales como el juego, el movimiento, la creatividad y la interacción social. El vídeo sugiere una serie de medidas prácticas: diferenciar el uso, dar prioridad a las pantallas compartidas, establecer normas claras y progresivas, retrasar el acceso al smartphone y, sobre todo, dar ejemplo como adulto. El reto no es prohibir, sino educar a los niños para que utilicen sus pantallas de una forma sensata que respete sus necesidades de desarrollo.

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