¿Sobreviviente o víctima de violencia sexual? La elección de palabras

Este video analiza la elección de palabras para referirse a las personas que han sufrido violencia sexual, en particular el uso cada vez mayor del término "sobreviviente" en lugar de "víctima". Detrás de este cambio léxico subyace una importante cuestión simbólica, política y legal.

En francés, la palabra «superviviente» se refiere histórica y culturalmente a una experiencia cercana a la muerte: atentados terroristas, desastres, campos de exterminio. Su uso para referirse a la violencia sexual es una importación directa del inglés. sobreviviente, cuyo significado es diferente y alude más a una postura de resistencia o combatividad. Esta traducción literal genera confusión entre los registros simbólico y real.

Etiquetar sistemáticamente a las víctimas de violencia sexual como «sobrevivientes» las sitúa dentro de una narrativa de muerte, o incluso de «asesinato psíquico», una expresión metafórica que a veces se usa en el ámbito clínico, pero que, tomada literalmente, oculta su verdadero significado. Este uso excesivo del lenguaje puede intensificar el trauma, atrapar a las personas en una identidad impuesta y obstaculizar el proceso de sanación.

El vídeo sirve como recordatorio de que un lenguaje preciso es esencial para la justicia, la prevención y el apoyo. La ley distingue claramente entre las dos categorías: denunciante y víctima, una vez reconocido el daño. El término «víctima» no es ni débil ni estigmatizante: otorga derechos, permite el reconocimiento del daño y facilita el acceso a la reparación y la atención.

Finalmente, el uso de un lenguaje excesivo o impreciso no logra transmitir la gravedad de la violencia sexual; distorsiona la comprensión y socava el estado de derecho. Respetar a las víctimas significa ofrecerles las palabras adecuadas, palabras que reconozcan la violencia que han sufrido sin idealizarla y que dejen abierta la posibilidad de una identidad que no esté definida únicamente por el trauma.

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